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BARRILETE ACUÁTICO ( de qué planeta viniste?)

Trabajo Práctico: LA RELAJACION

La relajación en los bebes

Introducción  La actividad acuática permite que los bebés experimenten todo un abanico de experiencias que contribuyen a facilitar la adaptación a diferentes situaciones, la aceptación de cambios de horario y de hábitos, la precocidad en el desarrollo motriz y la adquisición de la autonomía del niño.En los objetivos de la natación para bebés, se espera que el niño frente a una situación de riesgo, tenga un nivel de tranquilidad adecuado, que le permita flotar de espaldas y mantener su independencia respiratoria, como así también desarrollar habilidad para desplazarse por debajo del agua y en superficie moviendo sus piernas y brazos, pudiendo al mismo tiempo organizar su respiración.A través de la natación, se logra el desarrollo de su capacidad perceptiva, equilibrio, movilidad y orientación. El agua, como mundo de impresiones sensoriales, permite el ejercicio de los sentidos, que van desde la sensibilidad más próxima y primitiva – gusto, olfato – hasta las más evolucionadas –vista, oído – pasando por el nivel intermedio del tacto y la percepción, a través de las cuales se generaUna gama de sensaciones que participan en la construcción del espacio y en el conocimiento del propio cuerpo.Existe en este proceso un niño que en su accionar con alegría, espontaneidad y plasticidad de sus desplazamientos, da significado a la frase “la natación atiende los fundamentos del desarrollo psicomotor del niño, promueve y maximiza la capacidad de su cerebro para aprender a aprender”. Esto es, en toda instancia, la premisa de cualquier aprendizaje.Para ello es muy importante La estimulación temprana. Los bebes pierden todo tipo de miedo, pero puede llegar a traer grandes consecuencias traumáticas si no fue guiado con responsabilidad y educado forzosamente; de esta manera se rompe el ritmo evolutivo además de privarlo de diferentes vivencias.Estimular no significa “interferir en las etapas evolutivas”, salvo por el apuro de los docentes, de lospadres que pueden llegar a producir angustia.  

Relajación en bebes

 

Hasta que el bebé no se relaja en el agua, es imposible que su aprendizaje avance. En el intento , la mayoría de las veces perderá el equilibrio y se hundirá. Si él bebe no se encuentra cómodo en la piscina, llora , y sus movimientos no acabaran de afinarse. Por el llanto  no podrá mantener esa reserva de aire en los pulmones decisivos para no hundirse.  Además, el estar inquieto al llorar, todos sus músculos pierden la laxitud, esa esponjosidad que proporciona la relajación y determina  la flotabilidad.

La natación precoz, es determinante Para eso se necesita la ayuda de los padres, en donde en ellos se rememoran experiencia positivas y negativas. Entonces es muy importante que los padres con su actitud creen en el agua un medio natural para su hijo lleno de confianza y seguridad, para que este no encuentre demasiados problemas  para sentirse relajado. Dándole verdadera importancia a  que los padres se metan al agua sin temor y el se baña con ellos, su confianza aumentara y se relajara mas rápidamente.

Para conseguir la relajación del bebe y lograr que su enseñanza sea eficaz, es imprescindible contar con una piscina cubierta. Ela alumno debe sentirse cómodo, seguro y en un ambiente sin ruidos ni sobresaltos continuos que hagan perder su atención.

El profesor por su parte, necesita una profundidad de agua entre 0.60 y 1.20m para poder llevar a su alumno por el agua sin difultades y ser accesible a su acampo visual. La piscina debe disponer de los siguientes condicionantes:

·        Que sea destinada únicamente a la enseñanza de la natación precoz

·        Que si forma parte de un complejo deportivo, exista un aislamiento material del resto del complejo.

·        Que sea de reducidas dimensiones, para conseguir una mayor familiaridad

·        Que la profundidad del agua no sea superior a 1.20m

·        Que  el agua este siempre perfectamente clarificada y controlados los niveles de cloro y PH.

·        Que la temperatura del agua no sea inferior a 31º. Esta es una condición para que el bebé se encuentre relajado en el agua. Desde los 37º que disfrutada en la bañera durante los primeros meses de vida, ha ido  adaptándose a una reducción de la temperatura del agua.

 

Para terminar la duración de la clase y su prioridad también son los elementos precisos para que el bebé mantenga siempre un grado de atención alto y se relaje. En la 1º fase de las 6 a 12 meses, las sesiones tendrán una duración de 10 a 15 minutos, prolongándose progresivamente hasta llegar a 30 minutos. En la 2º fase de los 12 a 24 meses. Una tercera parte, es decir 5 minutos. Alargar mas las sesiones seria una perdida de tiempo, siendo un agotamiento psíquico del alumno. Es conveniente que el bebè descanse de las rutinas diarias.

El docente debe llamara la atención del alumno, hablándole, cantándole, enseñándole los juguetes u objetos que le agraden y que reconozca, siempre situándose detrás del y en posición elevada sobre su cabeza, para que le mire, mantenga la cara sobre la superficie del agua y, en consecuencia este predispuesto a la flotación dorsal.

Cuando el alumno conoce el éxito, experimenta la sensación de flotación solo, pierde la impotencia del niño pequeño frente al adulto, y se muestra relajado y satisfecho.

Las sensaciones cenestésicas que el bebé va adquiriendo y almacenando durante estos meses le proporcionaran una magnifica orientación en la relación espacial aire agua, de manifiesto interés para el siguiente paso de su aprendizaje: girar en el agua para recuperar la posición de flotación dorsal.

Si bien ya tenemos a nuestro alumno flotando en el agua y habiendo adquirido unos hábitos por repetición de reflejos condicionados. El siguiente paso del aprendizaje supone caer al agua y recuperar la flotación dorsal, necesitara nuevas ejercitaciones que a su vez, hagan hacer nuevos hábitos. El bebé carece aun de la inteligencia sensomotora suficiente para cambiar por ejemplo: Boca arriba, boca abajo. Los medios que empleara los tomara de esquemas de asimilación. Pero si le ayudamos en su búsqueda, encontrara medios nuevos por diferenciación de los esquemas conocidos.

En la practica ocurre que un alumno, durante los primeros ejercicios de caer al agua y remontar a la superficie, al recogerlo sale tosiendo y muy agitado, debemos dedicarle el tiempo necesario para ejercitar las inmersiones en el agua hasta que sea habitué.

Sin embargo no se debe pasar por alto que con una buena relajación y con una predisposición natural del alumno ( herencia.

Una vez que sé a conseguido resolver este primer problema, pasamos a la consolidación de su flotación dorsal.

La entrada de cabeza en el agua supone una situación nueva y más compleja de resolver. La acción conjunta de varios movimientos y reacciones psicológicas que va a emplear, están basados en los anteriores esquemas de hábitos adquiridos y asimilados.La dificultad radica en que él bebe, no puede contar con ayuda externa, debe poner en orden los esquemas sensomotores hasta ahora asimilados y ajustados. Necesita esa interiorización que le haga posible la comprensión inmediata en situaciones complejas.Las sensaciones kinestesicas le proporcionaran información de primera mano sobre sus situaciones en le agua y mejorarla  con ejercicios cada día.La locomoción hará las acciones corporales del bebe (traducidas en movimientos) más precisamente en el agua, favorecerá la transmisión de movimientos afinados aplicados a la propulsión. La maduración nerviosa (que controla el movimiento voluntario) esta llegando ala recta final. Por ello él  bebe es capaz de meterse al agua solo remontar a la superficie y recorre cierta distancia. Nuestro objetivo pedagógico ira encaminado a que él bebe logre utilizar sus piernas y brazos en movimientos coordinados y voluntarios de propulsión acuática. Sus movimientos en el agua son aunque automatizados, bastantes imprecisos e impetuosos. Hasta que él bebe consigue una acción motriz acuática, deberá pasar unos meses de adquisición de esa función tónica. El andar le abrirá puertas. Ejercicios para lograr la relajación y la estimulación de los reflejos del bebe HÁBITO DE MOJARSE OJOS Y OIDOS             


- Jugar a echarle unas gotitas con las manos.
- Lavarle la cara con el agua de la piscina
- Pegarle al agua para que salpique.
- Soplar el agua delante del bebé para que le salpique.
- Regarle con una regadera de juguete
- Echarle agua con un vaso. Que lo haga el mismo.

CONTROL DE LA GLOTIS    

- Sumergir hasta la barbilla sin que llegue a mojarse los labios.
- Perseguir una pelota y antes de llegar a cogerla mojarle la nariz. Segun vaya aprendiendo metemos cada vez más la cara. En horizontal mejor porque evitaremos que entre agua por la nariz. No olvidar que está aprendiendo
- Sumergirlo y que el padre lo coja dentro del agua. Primero muy poquito tiempo.
- Intentar que coja objetos que sujetaremos debajo del agua cada vez más hondo para que él mismo meta la cara.

RESPIRACION y APNEAS

- Son los mismos ejercicios de antes pero cada vez con mayor autonomía del bebé. Intentar que aprenda a soplar dentro del agua. Empezar para ello soplando objetos como pequeñas pelotas para llevarlas de un sitio a otro de la piscina.
- También que pase dentro de un aro sumergido o que coja objetos del suelo

RELAJACIÓN, BÚSQUEDA DE LA HORIZONTALIDAD Y FLOTACIÓN

- Tumbar al niño boca arriba. Al principio lo cogeremos mucho. Lo abrazaremos mucho. Si es necesario lo colocaremos de modo que nos pueda ver la cara, es decir, con sus pies pegados a nuestro cuerpo. Según avancen las sesiones lo colocaremos al revés, con la cabeza junto a nuestro cuerpo
- Le daremos caricias por las espalda. Le cantaremos suavemente. Le daremos juguetes para estimularle en esa posición y que no se aburra.
- Poco a poco iremos sujetándolo menos. Hasta lograr darle caricias en la espalda. Él mismo, con esa relajación y a lo largo de las sesiones, se irá sintiendo más seguro. Poco a poco iremos eliminando el contacto con caricias más espaciadas y moviendo el agua hacia arriba para que el oleaje suave le sujete. Al final le dejaremos sólo y sin oleaje.
- Para que el niño se vaya acostumbrando a la posición podemos utilizar también material auxiliar, aunque personalmente prefiero el contacto con el bebé. Podemos ponerle unos manguitos especiales de bebés (son más pequeños), y poco a poco ir quitándole. O colocarlo sobre colchonetas que se hunden un poco cuando el bebé está sobre ellas de modo que se nota seguro pero también nota el agua y su oleaje.

GIROS E INMERSIONES

- Una vez el bebé sepa flotar con total autonomía y durante un tiempo más o menos largo. Cuando estemos seguros de que es capaz de sobrevivir un tiempo corto en esa posición, debemos empezar a girarlo un poquito y ayudarle a colocarse boca arriba de nuevo. Cada vez lo giraremos un poquito más, hasta que en alguna sesión lo pongamos boca abajo completamente y el sólo se gire buscando la posición dorsal. También le ayudaremos sumergiéndolo de forma vertical y ayudándole de la nuca para que se ponga boca arriba. Este ejercicio puede costar muchas sesiones dependiendo del bebé. Se trata de simular que cae al agua y es capaz de colocarse en flotación dorsal. Imagina la realidad, si cualquier cuerpo y objeto cae al agua primero se sumerge un poquito y luego, dependiendo del objeto, sale a la superficie. El bebé saldrá a la superficie, pero se trata de que salga boca arriba.

DESPLAZAMIENTOS Y APRENDER A SALIR DEL AGUA

- Se trata de enseñarle a mover las extremidades para que se desplace por sí mismo. De modo que en algún momento llegue a tomarse de la pared. Hay que enseñarle a que se ayude de la pared y se de la vuelta para subir. Cuando son más mayores lo hacen mejor. Naturalmente, en piscinas donde el agua no llega al borde de la piscina no es posible.


    Alumnos: Gatti Juan               Murcia Tamara               Rabera Iván

 

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