ANEXO DEL TRABAJO PRÁCTICO DE RELAJACIÓN.
EL MÉTODO PEDRO FRANCO
En primer lugar notamos que hubo un error al decir que los niños logran el desarrollo de su capacidad perceptiva, equilibrio, movilidad y orientación a través de la natación. En el método Pedro Franco explica claramente que el niño ya tiene un bagaje de reflejos arcaicos por sus nueve meses sumergido en el líquido amniótico del vientre de su madre.
Un punto en comparación es que en nuestro trabajo hablábamos de la estimulación temprana conjuntamente con el método Pedro Franco que se pregunta “¿por qué enseñarle al niño el medio acuático entre los 4-5 años cuando se ah producido la pérdida de dichos reflejos.?”
A continuación comentaremos brevemente la excelente aplicación del método Pedro Franco:
El problema de su autonomía en el medio acuático se presenta debido a que la persona es alejada del agua hasta los 5 años aprox., esto lleva a la pérdida de los reflejos que el niño trae luego de 9 meses sumergido en líquido amniótico (reflejos arcaicos).
Con este procedimiento lo que se busca se busca la autonomía del niño, una corrección de errores.
Nos pareció de una gran importancia la presencia de los padres en el proceso de aprendizaje, para el desarrollo del diálogo que llaman tónico-afectivo.
Yendo concretamente al método comienza con 20 sesiones de 15 minutos, cerca de la pileta a una temperatura ambiente de 30º aprox., para que el bebe se acostumbre al lugar donde va a trabajar. A continuación lo acercamos al agua mediante objetos y formas de colores. Esto debe hacerse entre los 4-15 meses.
Es importante que el adulto que trabaje con ellos transmita NATURALIDAD, ALEGRÍA Y TRANQUILIDAD. Su cara y manos determinarán la conducta del niño.
Se debe fomentar el contacto del agua en la cara para incentivar la apnea temporal, lo que lo capacitará para las próximas inmersiones.
Para la primera inmersión nos dimos cuenta que es importante la elevación del cuerpo sobre el agua, y lo que debería ver primero al emerger es la cara alegre del adulto.
Haciendo al niño flotar de forma ventral desplazándolo de los brazos del padre al profesor logrará la autonomía limitada por el corto tiempo de apnea. Posteriormente se lo llevará a la flotación dorsal que en los primeros momentos generará rechazos, debido a que el mismo necesita mayor participación para solucionar el desequilibrio constante. Para lograr la autonomía deslizamos las yemas de los dedos detrás de la nuca.
Notamos que el adulto estimula la vuelta a la posición dorsal por medio de balanceos sobre el eje longitudinal. Luego el chico lo hace en forma autónoma después de una apnea prolongada.
A partir de los 16 meses cambian los objetivos pasando de la flotación estática a la dinámica por medio de los barridos de pies y manos. Al descubrir su autonomía, el niño abre las puertas de relaciones con los demás y con los objetos, fortaleciendo el desarrollo psicomotor, ésta es la etapa de mayor creatividad y expresividad corporal.
Después de cumplidos los dos años, ellos solos se desplazan, pero primero en posición vertical y luego horizontal mejorando la coordinación pies y manos, siendo estas las principales. A continuación se los lleva a recoger objetos del fondo con una pequeña ayuda del profesor.
CONCLUSIÓN: El tema de la relajación es central en la autonomía del niño en el medio acuático, ya que él ya está familiarizado con el medio al nacer, y nuestra tarea como profesores se reduce a fomentar la autonomía del chico en el agua, ya que esto es fundamental a la hora de enseñarle a nadar, recordemos que nadar no es aprender estilos, si no simplemente desplazarse suspendido en el medio acuático, sin tocar el fondo.
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